lunes, 15 de septiembre de 2008

Criando a un león

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Estos dos señores criaron a desde pequeñito a un león, al que llamaron Christian.

Tristemente, el león creció demasiado, y decidieron que lo mejor era llevarlo a África a que viviese como un león salvaje.

Después de un año, como le echaban de menos, decidieron viajar a África, para encontrarse con el.

Ellos iban avisados y requeteavisados de que el león seguramente ya no les conociese.

El video este se grabó en el momento del encuentro.



Christian the Lion - The funniest movie is here. Find it


Otra vez se me ha metido algo en el ojo...

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jueves, 11 de septiembre de 2008

...de compras...

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Fué de compras y encontró algo que le encantó.

Llegó a casa y explotaba de felicidad con su adquisición.

Y le gustaba tanto tanto tanto... que al final lo tuvo que regalar...

¡Y fué genial!


¡Que lo disfrutes!



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El alpinista

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Había una vez un hombre que estaba escalando una montaña. Estaba haciendo un escalamiento bastante complicado, una montaña en un lugar donde se había producido una inmensa nevada. Él había estado en un refugio esa noche y a la mañana siguiente la nieve había cubierto la montaña, lo cual hacia mas difícil la escalada. Pero no había querido volverse atrás así que de todas maneras con su propio esfuerzo y coraje siguió trepando y trepando por esa empinada montaña.

Hasta que en un momento determinado, quizá por un mal cálculo puso el pico de la estaca para sostener su cuerda de seguridad y se soltó el enganche. El alpinista se desmoronó, empezó a caer a pico por la montaña golpeando salvajemente contra las piedras en medio de una cascada de nieve.

Pasó toda su vida por su cabeza y cuando cerró los ojos esperando lo peor, sintió que una soga le pegaba en la cara. Sin llegar a pensar, de un manotazo instintivo se aferró a esa soga, miro hacia arriba pero todo era la ventisca y la nieve cayendo sobre él. Cada segundo parecía un siglo en ese descenso acelerado e interminable. De repente la cuerda pegó el tirón y resistió. El alpinista no podía ver nada pero sabia que por el momento se había salvado.

Trato de mirar a su alrededor pero no había caso, no se veía nada. Grito dos o tres veces, pero se dio cuenta de que nadie podía escucharlo, pensó en escalar la cuerda hacia arriba para tratar de llegar al refugio pero era imposible. De pronto escucho una voz que venía desde su interior que le decía "SUÉLTATE". Pensó que soltarse significaba morirse en ese momento. Era la forma de parar el martirio. Pensó en la tentación de elegir la muerte para dejar de sufrir. Y como respuesta a la voz se aferró más fuerte todavía, y la vez insistía "suéltate, no sufras más" y una vez más él impulso a aferrarse más fuerte aun, la lucha siguió durante horas, pero el alpinista se mantuvo aferrado a lo que pensaba que era su única oportunidad.

Cuenta esta leyenda que a la mañana siguiente la patrulla de búsqueda y salvataje encontró un escalador muerto. El alpinista murió congelado, paradójicamente aferrado a una soga........... a menos de un metro del suelo.

Jorge Bucay (adaptación Tofú)



¡Ay dios! Lo importante es que los dos soltamos la cuerda a tiempo (sin cortarla y con cariño), y lo hicimos porque nos tuvimos ahí en todo momento, siendo el uno la voz interior del otro y viceversa.

¡GRACIAS!

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sábado, 6 de septiembre de 2008

Paulatino y Sopetón

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¿Alguna vez os ha ocurrido que dos buenos amigos vuestros sean totalmente incompatibles entre sí?

Pues eso me sucede a mi con Paulatino y Sopetón. Conozco a los dos desde que me alcanza la memoria, aunque al principio no sabía ni cómo se llamaban. He ido creciendo con ellos y la verdad, que nunca me he visto solo en ninguna situación; cuando no estaba uno, siempre estaba el otro. Con ambos he aprendido grandes cosas y, en definitiva, ser como soy ahora se lo debo a ellos, a los dos. Pero ellos no pueden estar juntos, son el agua y el aceite.

Paulatino es más juguetón. A veces me engaña, o quizá me dejo engañar sin darme cuenta. Eso no me gusta. Pasa mucho tiempo haciéndome creer una cosa y luego no es así. Y no penséis que no se aceptar una broma o que no tengo sentido del humor, el problema no es que me engañe y me confunda, el problema es que la mayoría de las veces no se da cuenta y alarga sus bromas demasiado tiempo. Gente que lo conoce de antes que yo, me dice que él no siempre fue así, que cambió el día que conoció a su novia, la Calma. Qué se yo… Pero Paulatino también tiene cosas buenas, tiene el don de acompañar de magia todas las cosas que me gustan que hago con él. Esto, a menudo me crea una sensación de impaciencia e inquietísimo, como la noche de reyes que se espera que llegue la mañana para abrir los regalos y parece que nunca va a llegar. Esta sensación puede parecer indeseable, pero en el fondo, me gusta.

Sopetón es distinto, el nunca se anda con chiquitas. Odia la palabra mentira y todos sus sinónimos. El siempre dice que el color gris es una mentira… que es un negro muy claro, o un blanco muy oscuro. Recuerdo un verano en la piscina en el que descubrimos juntos un gran tesoro en forma de enseñanza; tocar fondo no siempre es hacer pié. Tragamos mucho agua dándole vueltas a ese hecho que a primera vista nos parecía tan dramático, pero por suerte nunca nos ahogamos, ya que descubrimos que una vez debajo del agua, tocar fondo es el primer paso para coger impulso y salir a flote a volver a respirar. No me gusta tragar agua, creo que a nadie, pero a veces es inevitable. Sopetón conoce a muchos amigos míos, algunos me los presentó él, y más de una vez me han dado buenas sorpresas. Me gustan las sorpresas, prepararlas y recibirlas. Con Sopetón nunca sabes lo que te puede pasar…


Paulatino y Sopetón, Sopetón y Paulatino… no me quiero decidir…


¿Alguna idea?


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jueves, 4 de septiembre de 2008

Niño de colores

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Si en algún momento dejó de serlo… cuando lo fue, fue un niño de colores.


Nació en un día verde, y aunque los gritos de su madre eran rojos de dolor y miedo… también lo eran del amor y la ternura que irremediablemente comenzó a respirar en su primer llanto. Jamás entendió por qué esos señores con batas, tapados hasta las cejas y con las manos de fría textura levantadas hacia los focos, le manipulaban y le daban vueltas de un lado para otro. Tenía pánico y sentía frío, y aún recuerda aquella sequedad en la garganta. Pero sabía que a su alrededor todo era verde… y aquello le calmaba.


Años más tarde, entre sus numerosas reflexiones sobre todo los colores existentes y alguno que sólo él puede percibir, encontré un gran razonamiento sobre el color verde; el color verde siempre fue especial para él, quizá por aquellos primeros recuerdos. Decía que el verde, en toda su gama, era el color de la vida misma. Un bosque lleno de vida es verde. Una charca de agua estancada, que sólo tiende a la podredumbre... también lo es. Sin embargo, donde otros vieron solo muerte e insalubridad en ese charco, él vio algas que nada tenían que envidiar a las hojas de los árboles y a las plantas de las riberas… esas que son siempre punto de partida. Un punto, de pronto, lleno de ilusión.


Así fue que al entenderlo no pude hacer otra cosa que sonreír, y sin más… añadí como en un susurro de carboncillo: “A mí el verde… me provoca sonrisas”.


Tras aquel verde nacimiento, una vez aseado, arropado y habiendo pasado algún que otro tiempo en brazos de su madre, las cosas se tornaron blancas durante unos días. Días de espera y sueño le amoldaban a esa ausencia de color, y se sentía vacío… y no podía parar de llorar. Había descubierto en una de esas tardes estériles que abriendo mucho la boca y mostrando sus encías desdentadas, con una pequeña dosis de concentración su madre aparecía y por un momento el rojo le acompañaba y podía recordar sin esfuerzo el verde de aquellos minutos de gloria.


Cuando me siento frente a sus ojos perdidos y escucho en un eterno silencio el relato de los recuerdos de aquellos días… siento la urgente necesidad de un abrazo; sin cambiar el tono de su voz ni el punto de aire que sus ojos vigilan sin descanso, se acerca a mí y me lo da. Me arropa la espalda con sus manos... y prosigue sin pausa.


Definitivamente fue… y quizá siga siendo… un niño especial. Fuimos muchos los que aprendimos juntos a vivir y me apena pensar que la mayoría se olvidó de él. Un día se cansaron de sus rarezas y sus recuerdos vivos; recuerdos sin las modificaciones con las que los años tienden a disfrazarlos. Y dejaron de escuchar en silencio sus palabras. Porque un niño no escucha, un niño habla. Cuando parecen escuchar se limitan a pensar en lo siguiente que van a decir. Me apena, sí. Porque a veces siento que está tan sólo… Otras veces creo que no necesita ninguna compañía y que por el contrario, es él el que está destinado a dárnosla a los demás.


Aún así…sé que le mimo quizá con exceso, pero me sigue gustando más la gente cuando le trata con cariño.


Los mejores momentos vienen siempre que me habla de sus primeros años de vida. Sus ojos brillan al contar cómo fue descubriendo, a veces de uno en uno, a veces en una explosión conjunta… todos los colores. Recuerda el azul de los primeros pasos. Un azul clarito, como el cielo despejado al que intentaba llegar con sus redondas manos. En ocasiones describe algún que otro color que yo no he conocido nunca, pero que imagino y me provocan cientos de sensaciones nuevas.


Habla de aquella risa naranja que le ocupaba toda la garganta al salir, y de lo bonitas que quedaban las composiciones al jugar con las risas de otros niños. ¡Qué gran variedad de color!


Uno de los episodios más entrañables, pese a su doloroso recuerdo… fue el momento en que descubrió el color amarillo. Él la quería con toda su alma, y me cuenta que aún no sabe si lo de la cámara lenta y el cabello ondeando al aire fue cierto o sólo producto de su imaginación. Pero aquel día, al verla entrar en su vida, todos los colores que conocía se le pusieron entre los ojos y las manos, y fue el niño más feliz.


La mezcla le recordaba al rojo de su mamá… pero en otra tonalidad que no había conocido hasta ese instante. Fue entonces, un tiempo más tarde, cuando el agudo amarillo hizo su macabra incisión en el mismísimo centro de ese color nuevo que acababa de descubrir. Sucedió en el momento en que la vio partir para siempre, mientras ella le decía adiós con su manita y le miraba ya de refilón con aquellos tristes ojos.


Jamás olvida la tonalidad de aquel amarillo que le inunda las retinas cada vez que llora. Y así fue como descubrió la sensación de peligro que formaban las vetas amarillas acechando entre el último tono de rojo que había conocido, pero que tampoco quiso olvidar.


Le quedaba sin embargo el consuelo de que, como todos los niños, sabía disfrazar y perder con prontitud los colores feos. Recuerda cómo aprendió entonces que el rojo y el amarillo son los padres del naranja, y aunque con sólo media boquita… volvió a sonreír. Esos tres inmiscibles colores le recordaban irremediablemente al fuego. Naranja de felicidad, rojo de amor y amarillo porque… porque tarde o temprano el amor siempre duele de alguna forma. Y así, en una misma paleta, siempre llevaba consigo el calor hogareño y la furia abrasadora de una misma lumbre. Después siempre supo compararlo con ese sabor agridulce que tienen los besos; sobre todo los que mueren sin llegar a ser nunca compartidos.


Es por estas cosas que me pierdo escuchándole en cada momento del día. Cada minuto al que quiero sacar partido.


Es cierto también que a veces le dejo un tiempo a su aire y no le hago demasiado caso, pero en esos momentos la tristeza se apodera de mí y vuelvo a llamarle con insistencia.


Pienso en él… siempre dispuesto a hacer relativo lo obvio, a colorear el blanco y el negro, a matizar a su especial modo todas las situaciones que nos envuelven, siempre dispuesto sí… siempre tan niño…


Y le busco sin descanso entre mis pinturas. Miro de nuevo mis lápices de colores, los muñecos de mi cama o las flores del jardín… y en la primera sonrisa que veo aparecer… le encuentro.


Él me lo dice, me lo recuerda a cada rato: “ No te preocupes. Siempre que temas, que llores, que te asustes sin saber por qué, siempre que quieras escuchar un ratito las palabras de ese niño que todos llevan dentro…


… sólo coloréate.”




L. F. M



Gracias por escribir estas cosas y sobre todo gracias por compartirlas conmigo y con todo el mundo ^^



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Trauma infantil

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Por fín descubrí la raiz de mi trauma infantil...


video


¿Cómo te quedas?

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Demian

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"De vez en cuando me sentía inquieto y los deseos me atormentaban. Creía no poder resistir verla junto a mí sin estrecharla entre mis brazos. También esto lo notaba en seguida. Una vez estuve varios días sin aparecer; por fin volví confuso y ella me condujo a un lado y me dijo:

-No debe usted entregarse a deseos en los que no cree. Sé lo que desea. Pero tiene que saber renunciar a esos deseos o desearlos de verdad. Cuando llegue a pedir con la plena seguridad de que su deseo va a ser cumplido, éste será satisfecho. Sin embargo, usted desea y al mismo tiempo se arrepiente de ello con miedo. Hay que superar eso. Voy a contarle una historia.

Y me contó la historia de un muchacho enamorado de una estrella. Adoraba a su estrella junto al mar, tendía sus brazos hacia ella, soñaba con ella y le dirigía todos sus pensamientos. Pero sabía, o creía saber, que una estrella no puede ser abrazada por un ser humano. Creía que su destino era amar a una estrella sin esperanza; y sobre esta idea construyó todo un poema vital de renuncia y de sufrimiento silencioso y fiel que habría de purificarle y perfeccionarle. Todos sus sueños se concentraban en la estrella. Una noche estaba de nuevo junto al mar, sobre un acantilado, contemplando la estrella y ardiendo de amor hacia ella. En el momento de mayor pasión dio unos pasos hacia adelante y se lanzó al vacío, a su encuentro. Pero en el instante de tirarse pensó que era imposible y cayó a la playa destrozado. No había sabido amar. Si en el momento de lanzarse hubiera tenido la fuerza de creer firmemente en la realización de su amor, hubiese volado hacia arriba a reunirse con su estrella.

-El amor no debe pedir -dijo-, ni tampoco exigir. Ha de tener la fuerza de encontrar en sí mismo la certeza. En ese momento ya no se siente atraido, sino que atrae él mismo. Sinclair: su amor se siente atraído por mí. El día que me atraiga a sí, acudiré. No quiero hacer regalos. Quiero ser ganada.

Un tiempo después me contó otra historia. Se trataba de un enamorado que amaba sin esperanza. Se refugió por completo en su corazón y creyó que se abrasaba de amor. El mundo a su alrededor desapareció; ya no veía el azul del cielo ni el bosque verde; el arroyo ya no murmuraba, su arpa no sonaba; todo se había hundido, quedando él pobre desdichado. Su amor, sin embargo, crecía; y prefirió morir y perecer a renunciar a la hermosa mujer que amaba. Entonces se dio cuenta de que su amor había quemado todo lo demás, de que tomaba fuerza y empezaba a ejercer su poderosa atracción sobre la hermosa mujer, que tuvo que acudir a su lado. Cuando estuvo ante él, que la esperaba con los brazos abiertos, vió que estaba transformada por completo; y, sobrecogido, sintió y vio que había atraído hacia sí a todo el mundo perdido. Ella se acercó y se entregó a él: el cielo, el bosque, el arroyo, todo le salió al encuentro con nuevos colores frescos y maravillosos; ahora le pertenecía, hablaba su lenguaje. Y en vez de haber ganado solamente una mujer, tenía el mundo entero entre sus brazos y cada estrella del firmamento ardía en él y refulgía gozosamente en su alma. Había amado y, a través del amor, se había encontrado a sí mismo. La mayoría ama para perderse."



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Guaranteed

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On bended knee is no way to be free
Lifting up an empty cup I ask silently
That all my destinations will accept the one thats me
So I can breath

En una rodilla doblada no hay manera de ser libre
Levantando una copa vacía me pregunto silenciosamente
Si acaso todos mis destinos aceptaran a la persona que soy
Para que pueda respirar

Circles they grow and they swallow people whole
Half their lives they say goodnight to wives theyll never know
Got a mind full of questions and a teacher in my soul
So it goes...

Círculos, ellos crecen y tragan a toda la gente
La mitad de sus vidas le dicen buenas noches a una esposa que nunca conoceran
Tengo una mente llena de preguntas y a un profesor en el alma
Y así continúa...

Don't come closer or I'll have to go
Holding me like gravity are places that pull
If ever there was someone to keep me at home
It would be you...

No te acerques o tendré que irme
Sosteniéndome como la gravedad son lugares que me empujan
Si alguna vez hubo alguien que quiso mantenerme en casa
Esa debes de ser tu...

Everyone I come across in cages they bought
They think of me and my wandering
But I'm never what they thought
Got my indignation but I'm pure in all my thoughts
I'm alive...

Me cruzo con todos en jaulas que ellos compraron
Ellos piensan en mí y en mí vagancia
Pero nunca fuí lo que ellos piensan
Tengo mi indignación pero todos mis pensamientos son puros
Estoy vivo...

Wind in my hair, I feel part of everywhere
Underneath my being is a road that disappeared
Late at night I hear the trees
They're singing with the dead
Overhead...

El viento en mi pelo, me siento parte de todos los lugares
Por debajo de mi existencia hay una ruta que ha desaparecido
Tarde en la noche puedo escuchar los árboles
Ellos cantan con los muertos
Por delante...

Leave it to me as I find a way to be
Consider me a satelite for ever orbiting
I knew all the rules but the rules did not know me
Guaranteed...

Déjamelo a mi mientras encuentro una manera de ser
Considérame como un satélite que se mantiene por siempre en órbita
Conozco todas las reglas pero las reglas no me conocen a mi
Eso está garantizado...

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